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En Atenas no hay olas de calor… hay tsunamis.

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07/16/2007

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Amores de segunda mano restringidos por la madrugada.

Desayunando sorbitos de muerte pequeña.

Emborrachándose de ganas posponibles.

Con biombos en la mirada

y amianto en el sueño.

.

Almohadas abiertas en canal sangrando insomnios.

Multiplicando centros comerciales dermatológicos.

Deshabitando las orillas y los huecos.

Con la boca llena de pianos

y moñigos coleccionables en el duelo.

.

¡Sí! La soledad es becaria del olvido

y los cementerios sólo jardines de muertos.

Por eso no llores aún…

A pesar de todo seguimos sin jardinero.

Al bar

07/06/2007

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Después de once meses siendo mobiliario urbano -autoportante- integrado armoniosamente al paisaje, he aprendido a hablar Aalto. Por aquí las mismas nubes alfilereadas al mismo cielo, los mismos vasos por fregar… la misma diapositiva atorada que se resiste a avanzar. Estaticidad, en una palabra.

La felicidad sigue buscando inquilino cuando sé que sigo perdiendo batallas sin saber en qué guerra ando. Para serme sincero, ya nada se espera especialmente exaltante. ¿Qué me queda? ¿Un feng-shui neuronal? ¿Un alinear los impulsos nerviosos hacia La Meca? ¿Prestidigitar axones? ¿Arrodillar mis lóbulos frontales al tiempo que se santiguan?

Vaya usted a saber. Sólo sé que la insolencia, sin entrenar demasiado, se aliena de forma gentil. (Tampoco es para tanto.) Y el juntar palabras se me antoja, cada vez más, un desfile funerario que preludia la misa de las ocho.

Si no les importa ,yo me voy Al var.

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07/05/2007

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Sin omitir lo narrativo y/o poético (abstracto, pop, dadá, clásico, realista…) que ampara el desahogo, el arte es un ventrilocuismo en todas sus facetas. El artista se convida a empalmar su brazo, a entregarse a la sodomización pictórica, escrita, musicada… del píloro artístico. Y en una suerte de ortigamiento expiatorio mendiga orgasmos a la palabra, al obturador o al pentagrama en Sol menor…

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07/03/2007

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La biografía de una ausencia, a veces, es una rama de la psiquiatría:

sobre todo si recuerda a la onomatopéyica muerte de un portazo.

O a un hundir el tenedor en el corazón de pequeños ruiseñores:

¡Plash!

.

Candidatos a dos metros de cementerio sobran.

Muerdealmohadas del solipsismo también.

Parafraseando a Nietzsche:

Aún hay quien aspira a nacer póstumo.

.


Pero mi felicidad solicitará plaza en un geriátrico:

Sabe que llegará a vieja.