05

05/31/2007

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La verdad debe ser quirúrgica…

Crear, si es necesario, oficinas de anestesia espinal:

¡Tetracaína, tetracaína, tetracaína!

.

¿Qué son los pequeños dolores que se sindican en los tarros de azúcar,

en la manera de derramar un hasta luego,

en los pasapurés que sollozan cebollas hasta exprimir su llanto,

en el fondo de los ceniceros repletos de ecos de labios húmedos

que buscan por los rincones turbias voces de aguja?

¿Qué son sino perfil de alcobas calladas,

hechas añicos por un giro inesperado de huéspedes ilesos,

esqueletos de nubes congeladas en 35mm.,

papel de aluminio envolviendo pupilas rellenas de esparto?

¿Qué son si diapositivamos su acción para proyectarla

con interminables alaridos en la clarividencia matemática?

.

Si obviamos su función…

no habrá verdad ni cirugía:

sólo la tutela de la noche recién degollada.

.

La noche que se disfraza de café para abrazar la electricidad estática de las cucharas,

que anega los bolígrafos para dar besos de tinta al papel.

La noche…

que se relinga sobre las teclas para ser pulsada,

para inventariar el laberinto de articulaciones que se agolpan en la cintura del amanecer.

.

La verdad debe ser aséptica…

Moribunda de piaras de hienas en sus páramos,

sin tiendas de ortopedia,

sin droguerías ni bancos.

04

05/30/2007

Un tumulto de ventanas y aristas geometriza un paisaje de manzanas espectadoras.

La velocidad de los latidos vierte banquetes de podredumbre en la cuenca de los ojos.

Ojos que transitan de charco a charco como si buscaran su tristeza.

Pero no cabe afligimiento aqui.

Porque los relojes son laberintos y hormigueros donde se amontonan los ahogados.

Un cielo de aire acondicionado.    

En las esquinas expendedores de sueños a dolar el frasco.

El hilo de sangre en la boca del metro y el asesinato del alfabeto televisado.

Aquí los pecados se pagan con tarjetas de crédito.

La esperanza se hacina en las alcantarillas de los bancos.

Respiración to take away.

Y a la basura van a dar los amores no empezados.

Pero no hay dolor, porque la vida es un sueño y su contrario.

Y en las calles holgazanean las yugulares de los ruiseñores con las raíces infinitas de los partos.

La saliva enluta los puentes y en las gargantas se plantan insectos para que devoren la ternura y la cosmología húmeda de los amantes que se siguen esperando.

Pero al llegar la noche…

Al llegar la noche los rostros con tirria y esparto protestan.

Pero la noche, aún momificada en las sombras proyectadas por las líneas rectas ¡no da abasto!

La noche… ¡Clavada al asfalto con cien mil semáforos!

Y la oscuridad se tropieza con las luces de las sirenas si los suicidios en los te quiero aún no han sido tasados.

Vértigo en los pulsos y andamios en el humo del tabaco.

El olvido enseña sus muslos en el escaparate de una tienda de segunda mano.

Se empaqueta la locura con papel timbrado y los devotos del corazón amanecen cubiertos de gusanos…

Y en el Hudson, después de acumular facturas, la primavera aparece boca abajo.

03

05/30/2007

¿Dónde está la moral que nos envuelve en una especie de malestar cuando la singladura de nuestros pensamientos no aborda ningún transatlántico más bien se hace punta de iceberg o pedazo de hielo gigantesco como masa compacta no sólo como algo visible de un todo todito todo sin más intención que la de malversar los fondos marinos de nuestra mente un mar de dudas una fosa de las marianas en miniatura?

E.M. Cioran

05/30/2007

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Si en la noche quirúrgica un corazón transplantado sufre rechazo, Cioran es el eco chirriante de los huesos…

Pero un S.O.S. peculiar, un empapelarse con necrológicas dominicales para ir ensayando la despedida. -Un desgastarse sin estrenar ningún dolor nuevo.- Él enumera los gentilicios del alma como quien farfulla un menú de caleidoscopios en blanco y negro. Porque escribe a bocajarro, como si se tragara las teclas de un piano y nos aporreara un réquiem con sus jugos gástricos; esculpiendo metódicamente el primer esputo de la mañana – que ata a un punto fijo de su conciencia con las cuerdas que usa como funambulista del hastío.-

Y es que los sonámbulos como él excavan trincheras en la almohada toda la noche y no lo llaman sueño. Más bien van archivando repulsión en la lengua a sabiendas de que los ronquidos del universo son los nuestros. Y cuando otros gustan de decorar la soledad encalando las paredes de su cerebro con el síndrome de Diógenes, Cioran se deleita en la vigilia melancólica de la última primavera.

Pero también él enhebra silencios nostálgicos. Y a pesar de que no esquiva la astronomía de los sepulcros sentimentales, su silencio es un silencio de insesctos masticando muertos. ¿Cómo si no osaría tender sus pensamientos en una mesa de disección cuando aún se escuchan los ecos del parto? Porque aunque a veces parezca desarmado de convicciones, abúlico, siempre consigue amasar una perseverancia que se arrastra hasta el desenfoque par excellence: un breviario de dudas cinceladas a machetazos por el agravio. El agravio de haber nacido, el suplicio de ser él. Y este coleccionar fracasos como constantes neperianas su obsesión.

Nunca nadie antes transformó su corazón en un depósito de cadáveres.

02

05/30/2007

Concatenando ardores de estómago y ciertas levedades compulsadas en un mareo por vaivénes:

Merde! Merde! Merde! Sólo la merde…

Desplazamientos anatómicos interiores, la tentación de abortarse, de vomitar un agujero en uno mismo, hacia adentro… reposar un vacío en la frente como un matasellos:

Por barco; a franquear en destino.

Fragmentos de pensamientos a los que tirar pedacitos de pan.

Los nervios como cicatrices, la pus goteando hacia los ojos en cuanto retorna la idea de una geometría sin lindes:

Un glosario de auroras se tira por la borda antes de llegar a buen puerto.

No todos son.

Hay grietas que irrigan su impertinencia:

No corta el mar sino vuela.

Rumbo a peor.

Los hermosos vencidos.

Amén.

01

05/29/2007

A partir del primer nacimiento se pierden ciertos privilegios… -como que en los sucesivos es uno mismo quien padece las contracciones.-

Así que ya no me obstino en morir si no es estrictamente necesario.