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11/14/2007

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Los amores jubilados viven de recuerdos…

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10/25/2007

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Escribir una Introducción al suicidio. Como si de dieciocho happenings en seis partes se tratara. Una inauguración. Autorreferencial.

Hilvanar dos coreografías dèmodé (por yuxtaposición cualquier galería de arte no es más que un desván) en un collage que tienda a la comedia.

Una comedia de crueldad mimética. Una Introducción al suicidio como sketch improvisado. Risas por y para el público. Siendo uno mismo (que es cualquiera) espectador.

Habrá que tener en cuenta la necesidad, inexcusable, de mecanizar cierta calidad emocional. La desesperación que tartamudea convencionalismos es sólo un préstamo. Un condicionamiento del hombre psicológico y social. Y como tal, por lo tanto, no nos resultará práctico, en el sentido de que la Introducción al suicidio debe ser, no como un modelo de naturalezas muertas, sino como una suerte de autosurrealismo (el de cualquiera). Es decir, ser, no ya la manzana comestible, sino las pipas de la del lienzo. (O el hígado, arterias, huesos de cualquiera de las madonnas de Rafael.)

Una Introducción al suicidio como una facultad de bellas artes. Sin preinscripciones ni período de matrícula. Una mofeta que haga culturismo con la lengua.

Como un olvido a doble espacio en Times New Roman (opcional). Sin chantajes ni estados de emergencia. Sin moralinas ni colapsos nerviosos. Que no se base en frustraciones de la conciencia. Sin apostar al ahora o nunca.

Tras este paso no habrá reconciliación posible. Sólo una pose nouveau cuyos créditos sean un catálogo de lencería para supermercados.

Pasar a ser una mezcla de comedor y puticlub. Un orfanato biológico con antropólogos plañideros. Un humanismo viviseccionado en un juzgado de primera instancia con un verso de Artaud:

Volverme a hacer…

 

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10/03/2007

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Cierto que ciertos corazones

huelen a humedad.

Que la noche se desploma

al disolver la esfervescencia lunar en un vaso de agua Firgas.

Que unas alcayatas serían el mejor parking para estos taxis.

Que dar a luz factoriales de 99999

es entretenido pero no muy aconsejable.

Que hay gramófonos que sólo tienen conductores

para reproducir vinilos de Edith Piaf.

Que esta niebla necesita más mezcla para ser asible.

Que la astronomía no sabe de policía,

de policía secreta…

Pero yo,

Don Javier Santiago (sí, ese es mi nombre)

soy sólo un transeúnte tonto.

Tontolaba, tontoelculo…

¡Gilipollas! (aunque menos).

Y es por cosas como estas

que me pinto rayas de yodo en los brazos:

Vados permanentes…

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09/27/2007

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¡Qué más da cinco minutos o diez mil años!

.

Para ser podólogo municipal:

si las farolas sólo alumbran su aburrimiento

si a rose is a rose is a rose

si los coches ya no son αυτοκίνητα sino coches a secas

.

-Tengo la canilla izquierda llena de mierda de paloma.-

No importa:

“Todo está perfecto. El coche de tu abuela aparcado ahí delante, las hormigas metiéndose en tu pijama, las cuatro nubes, las dos guiris puretas regando… (sólo falta el gilipollas del kite-surfing.)”

.

Pero esto no es Famara.

Ni Atenas.

Y aquí ya he perdido dos futuros.

Raro, ¿eh?

.

La memoria se vuelve un gasterópodo famélico

y a pesar de que mis ganas de ti se expanden -sí, como Brooklyn-,

(buscándote han cubierto dos ferreterías, una juguetería y la tienda de artesanía al final de nuestra calle),

amar sigue siendo testamentar en fascículos.

.

Recuerdos en formato jpg

El vaudeville callejero

Un catering sentimental

Envolver caramelos

.

Pero la densidad de mi pensamiento es tan nimia que nunca llegaré al fondo de nada.

No sé.

Tampoco es que quisiera llegar a ningún lado…

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ñaldsjfañ ñalsdjfañls lksdjfañ ñlksjieañ iejiutoqwtzñn aoeitoi adñ

añlsieeñoik ñlkjf lksda cnvakeu ueaeiu liaerhi ieuai ieuyaiu lkau b

asdleu ieuyiu ñoiujoie nxkbcmvmnb uiw eqwe etpoir sldiew eira

iuteñlhvn sri isoei acmaste pareatai l dkieao oei oeitahga jb gake

ajñlsieañ klsjf ñie ñaieteihmv fhd ieo eowq retwerhwe erywerh

oi oijlk lioijafh ifjglkf lkfjgaoi oeiuaño lakghieu ariyijnbck jdhflziup

sdkhgriuse hkjnmv ñsdfh vnsriuhs lsdjhrpi shljhursp sldjhgriu rlskh

sdjhgrus lurseiw sldfhgiu udrhsiru qe uriu lsreh jkhf gnbbreo osdhg

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En Atenas no hay olas de calor… hay tsunamis.

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07/16/2007

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Amores de segunda mano restringidos por la madrugada.

Desayunando sorbitos de muerte pequeña.

Emborrachándose de ganas posponibles.

Con biombos en la mirada

y amianto en el sueño.

.

Almohadas abiertas en canal sangrando insomnios.

Multiplicando centros comerciales dermatológicos.

Deshabitando las orillas y los huecos.

Con la boca llena de pianos

y moñigos coleccionables en el duelo.

.

¡Sí! La soledad es becaria del olvido

y los cementerios sólo jardines de muertos.

Por eso no llores aún…

A pesar de todo seguimos sin jardinero.

Al bar

07/06/2007

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Después de once meses siendo mobiliario urbano -autoportante- integrado armoniosamente al paisaje, he aprendido a hablar Aalto. Por aquí las mismas nubes alfilereadas al mismo cielo, los mismos vasos por fregar… la misma diapositiva atorada que se resiste a avanzar. Estaticidad, en una palabra.

La felicidad sigue buscando inquilino cuando sé que sigo perdiendo batallas sin saber en qué guerra ando. Para serme sincero, ya nada se espera especialmente exaltante. ¿Qué me queda? ¿Un feng-shui neuronal? ¿Un alinear los impulsos nerviosos hacia La Meca? ¿Prestidigitar axones? ¿Arrodillar mis lóbulos frontales al tiempo que se santiguan?

Vaya usted a saber. Sólo sé que la insolencia, sin entrenar demasiado, se aliena de forma gentil. (Tampoco es para tanto.) Y el juntar palabras se me antoja, cada vez más, un desfile funerario que preludia la misa de las ocho.

Si no les importa ,yo me voy Al var.

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07/05/2007

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Sin omitir lo narrativo y/o poético (abstracto, pop, dadá, clásico, realista…) que ampara el desahogo, el arte es un ventrilocuismo en todas sus facetas. El artista se convida a empalmar su brazo, a entregarse a la sodomización pictórica, escrita, musicada… del píloro artístico. Y en una suerte de ortigamiento expiatorio mendiga orgasmos a la palabra, al obturador o al pentagrama en Sol menor…

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07/03/2007

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La biografía de una ausencia, a veces, es una rama de la psiquiatría:

sobre todo si recuerda a la onomatopéyica muerte de un portazo.

O a un hundir el tenedor en el corazón de pequeños ruiseñores:

¡Plash!

.

Candidatos a dos metros de cementerio sobran.

Muerdealmohadas del solipsismo también.

Parafraseando a Nietzsche:

Aún hay quien aspira a nacer póstumo.

.


Pero mi felicidad solicitará plaza en un geriátrico:

Sabe que llegará a vieja.

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06/27/2007

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En mis veranos caen manos recién cortadas de los manzanos.

Las escupitinas se acurrucan en las estafetas de correos

y con un nudo de venas se atan las piñatas en los cumpleaños.

.

Hay nueve kilómetros cuadrados de olvido

enterrados en mil pulmones de ballena

y un simposio de golosinas los días pares.

.

Tres kilos y medio de congresistas atraviesan desnudos las cocinas

buscando actrices de cabaret entre los cacharros.

La fórmula H2O NaCl reta con una pastilla de jabón

los índices de mendicidad en los peros…

-La soledad sólo es un recuerdo del futuro.-

.

Y si hay cerdos que chapotean en su propia mierda

es porque aún no conocen la invención del matadero.

09

06/20/2007

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Cuando un rebaño de migas de pan

nuble el poyo de la cocina

después de rebanar nuestra ternura,

dejaremos esta melancolía fuera de la nevera

para que se pudra.

(Que el lenguaje de los forenses sea el único que le reste.)

Y el alba nos madrugará legañitas en los ojos.

Y desnudaré mis labios de otros besos

sin excepciones, sin excusas, sin excesos…

Sin embargo,

la casa siguen siendo ochenta y dos metros cuadrados de ausencia

y ni siquiera ya me escucho yo cuando hablo.

Pero el olvido continuará siendo un kibutz excelente para alimentarnos.

V. Maiakovski

06/14/2007

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¿Por qué acumular peldaños de trigonométricos bordes para susurrarnos al oído que el amor es un burdel de letras?

¿Por qué arrodillarse líricamente para prestidigitar charcuterías fotovoltaicas en los escaparates de carne congelada?

¿Para qué deletrear besos en braille cuando nadie se aventura a criar cuervos?

¿Para qué ser delicadamente tierno -una nube en pantalones- si la flauta de las vértebras desafina los desahucios en los sueños -esos universos para-lelos.-?

¿Por qué amontonar mercenarios pedagógicos al servicio de la arquitectura si ya todos somos muros?

¿Para qué jugar a Guillermo Tell con pistola si la manzana es tu corazón?

Porque a pesar de todo, un poeta debe aspirar a la silla eléctrica si lo miserable es el bullicio de una escolástica propia.

Autoautopsia (III)

06/12/2007

La aorta es de tamaño y forma normal. La carótida es de tamaño y forma normal. No presentan obstrucciones. Las arterias iliacas están en condiciones normales también. Las arterias mesentéricas celíaca y renales son permeables con placas ateromatosas. La vena cava superior e inferior son normales.

Recaudé cansancios en el cortex de noches escalenas mientras jugaba por armónicos jardines de teclas. -Teclas que acabé por tragarme y ahora mis jugos gástricos aporrean este réquiem.- Ofrecí cavidades torácicas huecas para que fueran amuebladas con cadencia gíglica. Al final, un matriarcado de arpías las decoran. Almacenar fracasos como constantes neperianas se convirtió en mi lobotomización cotidiana. Pero ya no sé… en la patología del recuerdo el pensamiento se enmohece. Y ya nada se presenta especialmente importante. Sólo este reciclaje sentimental: Yo, arcada impresionista en busca de lienzo usado.

Mi corazón:

Un depósito de cadáveres.

Autoautopsia (II)

06/11/2007

Se realiza incisión en T. Los órganos del tórax y del abdomen mantienen sus posiciones anatómicas normales. La cavidad pericárdica no contiene líquido. El pericardio muestra una superficie lisa y brillante, no hay adherencias pleuropericardíacas. Ambas cavidades pleurales no presentan líquido ni adhesiones. La cavidad abdominal no contiene líquido en su interior. Las superficies peritoneales son lisas y brillantes, el omento es normal, no hay adherencias peritonales.

Enraizado a padecimientos inservibles vagabundeé ajeno a mis recuerdos. Y, como todos, busqué en los vertederos del alma morder la felicidad matemáticamente -sin saber que morder por morder no es morder al cuadrado sino hincar el diente a desgana.-

¡Un arco iris para ciegos congénitos! Y aún así, me obstiné en atrezzar mis mentiras de verdad, en adelgazar al gordo que es el calendario en espera de lo que nunca llega. Almacené sonrisas envasadas al vacío, todos los sueños del mundo e incluso perseguí el anillo de Saturno para ceremoniarme con el tiempo. Devoré amores y en mi boca también engordaron las dos palabras que debieran tener carcelero. Pero al final mis labios se ajaron.

Mis labios:

Un cementerio de besos.

 

Y en el epitafio diario: Un pésame -creo que he adelgazado tras mi último suicidio.-