20

01/18/2008

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La aricmética del dolor presupone una gangrena de encajes, una disciplina de bagatelas kantianas… Un itinerario de carcoma ante notario.

Pero no un dolor heredado, sino el que inquilina en nosotros desde la adolescencia. Nuestro jornalero infatigable.

Es el peor dolor de todos los posibles pues no tiene fin (en su doble acepción: finalidad, ocaso) y gasta una gama de artificios notable.

Si nuestro corazón se ha convertido en un dispensador de deficiencias afectivas, no debemos preocuparnos. Más tarde o más temprano trabaremos amistad con él. Hasta entonces: a joderse.

One Response to “20”

  1. Natalia Says:

    hacer amistad con el dolor, me gusta mas decir, transformar el dolor en otra cosa, el dolor tambien metarfosea, y se puede convertir en creacion por ejemplo…saludos


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