12

07/05/2007

pb130158a.jpg

Sin omitir lo narrativo y/o poético (abstracto, pop, dadá, clásico, realista…) que ampara el desahogo, el arte es un ventrilocuismo en todas sus facetas. El artista se convida a empalmar su brazo, a entregarse a la sodomización pictórica, escrita, musicada… del píloro artístico. Y en una suerte de ortigamiento expiatorio mendiga orgasmos a la palabra, al obturador o al pentagrama en Sol menor…

Leave a Reply