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07/03/2007

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La biografía de una ausencia, a veces, es una rama de la psiquiatría:

sobre todo si recuerda a la onomatopéyica muerte de un portazo.

O a un hundir el tenedor en el corazón de pequeños ruiseñores:

¡Plash!

.

Candidatos a dos metros de cementerio sobran.

Muerdealmohadas del solipsismo también.

Parafraseando a Nietzsche:

Aún hay quien aspira a nacer póstumo.

.


Pero mi felicidad solicitará plaza en un geriátrico:

Sabe que llegará a vieja.

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