09
06/20/2007

Cuando un rebaño de migas de pan
nuble el poyo de la cocina
después de rebanar nuestra ternura,
dejaremos esta melancolía fuera de la nevera
para que se pudra.
(Que el lenguaje de los forenses sea el único que le reste.)
Y el alba nos madrugará legañitas en los ojos.
Y desnudaré mis labios de otros besos
sin excepciones, sin excusas, sin excesos…
Sin embargo,
la casa siguen siendo ochenta y dos metros cuadrados de ausencia
y ni siquiera ya me escucho yo cuando hablo.
Pero el olvido continuará siendo un kibutz excelente para alimentarnos.
06/21/2007 at 19:04
la melancolía fuera de la nevera
para que se pudra
me ha gustado tu cuaderno. saludos desde el mundo de los gusanos.